Metodología Cristela

Nuestra metodología

Este tipo de programación, podríamos considerarlo como la sistematización de los conocimientos, es decir, la metodología  que se utiliza para contextualizar los contenidos que abordan los diferentes cursos. Por tanto, este saber programado y organizado, lo consideramos  sistemático en cuanto a la programación de los manuales, pero flexible en cuanto a la adaptación de los mimos a las diferentes sesiones y demandas del alumnado, así como a la evolución que se produce en estos.

La metodología Cristela inspira a una nueva forma de aprender “sentir el conocimiento”. Se basa en dar forma vivenciada al contenido técnico creando un espacio equilibrio entre el cuerpo, la mente y la emoción a través de sus 8 competencias : Creatividad, Resolución, Intuición, Sensibilidad al aprendizaje, Talentología, Esencialidad, Liderazgo Servicial y Autenticidad.

Estas competencias son los vehículos de realización ordenada, metódica y adecuada de metodología vivida de forma flexible. Haciendo más eficiente el aprendizaje y los conocimientos, entrenando las habilidades e incorporando con menor esfuerzo los ideales y actitudes que la escuela pretende proporcionar a sus alumnos.

Nuestra metodología de enseñanza es el conjunto de momentos y técnicas lógicamente coordinados para dirigir el aprendizaje del alumno hacia determinados objetivos. La metodología da sentido al ser, a todos los pasos de la enseñanza y del aprendizaje y a todo  lo que atañe a la presentación de la materia y a la elaboración de la misma.

Por una lado y de manera general y compartida en todos los cursos que se llevan a cabo en la escuela, es interesante apuntar el carácter programado de la enseñanza, es decir, los conocimientos que en la escuela se transmiten no responden a  cúmulo de saberes encajados en función de la temática que se dé, sino que responden a una categorización lógica y acorde a las necesidades educativas detectadas por los autores de los manuales, fruto de su propia formación, así como de su experiencia.

    Nos diferenciamos en...

    Este saber programado, que coordina la materia se le denomina método psicológico, ya que la presentación de  los contenidos responde a  los intereses, necesidades y experiencias del alumnado, más que a un orden lógico. Se busca por tanto una adaptación de los saberes  a ese sentir del aula, expresado en  las demandas propiamente dichas, así como al sentir del grupo.

    Por otro lado, estarían los métodos de trabajo del alumnado, que se relaciona con el papel que el alumnado adquiere en su proceso educativo. En este sentido la metodología que se practica en la escuela  consta de una práctica basada en una  metodología  colectiva.

    En este sentido, el trabajo que se realiza tiene en consideración las necesidades y ritmos individuales de cada alumnado, pero los conocimientos van dirigidos al común del grupo, no por ello, sin dejar de atender las demandas individuales que puedan darse,

    De este modo, el desarrollo de la clase se produce a través de una participación mutua, en la que el profesorado se convierte en un guía, incentivador y transmisor del conocimientos, pero siempre teniendo al  alumno como el protagonista del proceso.

    Este estilo dinámico, basado en las necesidades del alumno previamente diagnosticadas, a través del conjunto experiencias y demandas que a lo largo del tiempo se han ido detectando en los diferentes cursos realizados en la escuela, forman parte de una metodología personalizada e intuitiva.

    El procedimiento que comúnmente se sigue en las diferentes sesiones llevadas a cabo en el centro tiene como principal característica la flexibilidad de la programación previamente planteada.

    Este método cobra especial importancia en la práctica de la escuela, ya que si bien existe una función básica de enseñanza y aprendizaje entendidos de una forma convencional en cuanto a la transmisión de conocimientos, el hecho de profundizar los conocimientos, sólo se consigue mediante el carácter personalizado, adaptativo, intuitivo y emocional desde el que se viven los aprendizajes que en la escuela se generan.

    Finalmente...

    Finalmente y como aspecto más importante a destacar en esta categorización de la metodología cabe hacer especial mención  a la aceptación de lo enseñado por parte del alumnado. Esta categorización responde a un tipo de metodología Heurística  frente a la dogmática[1].

     Este tipo de metodología se relaciona con la capacidad del alumnado para encontrar el conocimiento. En este tipo de metodología, el profesor dota a los alumnos de los conocimientos, las herramientas y las técnicas del trabajo, pero es el propio alumno quien gestiona la interiorización del mismo (desde el acompañamiento de sus mentores).

    Lo característico de este método aplicado a la propia metodología de la escuela, es que si bien podemos encontrar su uso en diferentes espacios educativos, la importancia que adquiere en Cristela se relaciona con la parte emocional del conocimiento.

     

    [1] Se le llama así al método que impone al alumno observar sin discusión lo que el profesor enseña, en la suposición de que eso es la verdad y solamente le cabe absorberla toda vez que la misma está siéndole ofrecida por el docente.

     

     

     

     

     

     

     

     

    El método heurístico puede desarrollarse a través de diferentes técnicas  que inciten al alumnado a profundizar en el conocimiento, sin embargo en la escuela al alumnado no se le incita ni se le condiciona su propio desarrollo, sino que es el propio alumno quien conecta con esta necesidad, adquiriendo un protagonismo, responsabilidad y ambición por conocer más sobre su propio desarrollo.

    APRENDIZAJE VITAL

    • METODOLOGÍA EN NUESTRA FORMACIÓN PARA COACHES

    Lo más característico  de la metodología aplicada en los cursos de preparación para coaches parte de un base participativa y experiencial.

    Este carácter participativo, por lo general  orienta todo el proceso de enseñanza, que a su vez permite la posibilidad de generar un aprendizaje basado en la experiencia, la reflexión y consecuentemente el descubrimiento  que el alumno vive siente cuando interioriza este proceso

    Por otro lado este carácter experiencial podemos interconectarlo con el  método intuitivo, si tenemos en cuenta la relación de los conocimientos con la realidad, ya que se intenta acercar la realidad que vive el alumno lo máximo posible  a los aprendizajes que este adquiere.

    Que la intuición tenga un protagonismo esencial en la práctica de la escuela, no significa que se aleje  de esa realidad que el alumno vive fuera, sino todo lo contrario, se trata de fomentar el entendimiento de esa realidad desde un aprendizaje intuitivo, y no por ello aislado de un pensamiento lógico-crítico

    En este sentido podíamos hablar de una metodología que por su forma de razonamiento de los contenidos sería de tipo  inductivo, con ello nos referimos a una metodología  que presenta la enseñanza a través de  casos particulares, sugiriéndose que a través de los mismos el alumno consiga extraer los principios que rigen el conocimiento de lo que se está tratando.

    Este tipo de metodología  educativa se puede observar cuando en las sesiones de coaching profesional se trabaja aspectos como la ética, así como todos los casos prácticos que se viven en la escuela, traídos por los alumnos y que recrean situaciones reales, o bien el planteamiento de situaciones ficticias.

    Otro de los aspectos interesantes a destacar en la metodología aplicada en los cursos de preparación de coaches, es el carácter autónomo que se dota al alumnado en su participación en el aula, así como en la preparación de los trabajos que se establecen en las diferentes semanas. Este tipo de metodología permite establecer  confianza  entre las dos partes implicadas en el proceso, ya que el alumno se compromete a preparar  la tarea correspondiente, y el profesor se compromete a proporcionarle las herramientas necesarias para poder llevar a cabo dicha tarea.

    La confianza, en este sentido tiene una mucha importancia dentro del proceso de enseñanza, ya que gracias a ella se consigue potenciar uno de los fundamentos del coaching, como es la responsabilidad.

    En este sentido, la responsabilidad se convierte en una competencia presente desde el momento en que el futuro coach se está formando. Por ello hablamos de una metodología experiencial, ya que el alumno interioriza el componente teórico y  su vivencia práctica desde el inicio de su formación.

     

     

    La creatividad no sólo conlleva el desarrollo de una dinámica de grupo contextualizada y adaptada a la competencia tratada en ese día, sino que viene acompañada de la parte característica de la escuela y que consiste en la interiorización de la misma a través del saber experiencial, intuitivo y de andamiaje que provoca en el alumno la necesidad de saber más sobre el tema, pero a través de su propio descubrimiento. Siempre planteado de una forma honesta y respetuosa con las necesidades, los ritmos y los intereses de cada alumno.

    El tipo de orientación que se lleva a cabo no busca pautar al alumno lo que tiene que hacer, sino que guía o induce a este su propio proceso,  tomando como referencia sus sesiones anteriormente observadas, así como su propio proceso de formación y autoevaluación.

    De este modo, el tipo de aprendizaje que se genera en el alumno parte de su propia auto-observación (cómo él se ha sentido, y visto como coach) así como los cambios que se han producido respecto a sesiones anteriores.

    El papel del mentor en este sentido es  el de experto, que con empatía y sentido crítico y basado en los índices de cada competencia, muestra al alumno ese proceso, sus mejoras, y los puntos débiles que ha de seguir trabajando. Siempre buscando empoderar al alumno en sus capacidades y no desmotivarlo en su proceso de aprendizaje.

    El proceso de aprendizaje que se genera en las sesiones individuales, tiene como misión la consecución de un objetivo que el coachee, o cliente trae a  esta, con el  fin de lograr establecer un plan de acción que le empodere en la consecución de tal objetivo.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    El proceso que se vive en dichas sesiones, no tiene como meta  el logro del objetivo, sino el proceso que el cliente vive desde que se plantea el objetivo hasta su logro. Se trata de una metodología basada en el aprendizaje autosugestivo, el cual ha de entenderse como la capacidad de las personas para   hacer  lo que  se proponen partiendo de su potencial, el cual tiene en consideración el saber, el hacer y el ser. Todo ello teniendo en cuenta la motivación y las herramientas  de las que se dotan a las  personas para su propio aprendizaje.

    Las preguntas poderosas resulta el recurso más eficaz dentro de esta metodología Heurística, ya que su función es generar respuestas nuevas o sorprendentes, que ya están en la persona pero hasta este momento no se ha planteado. 

    De este modo, el descubrimiento que el cliente  hace sobre sí mismo, lo lleva a una toma de conciencia sobre su ser, partiendo de respuestas que el mismo se genera. Por ello el papel del coach no es el de guía, asesor o consultor, sino el de acompañante  y despertador de conciencias, lo que podríamos identificar como una metodología basada en la mayéutica.

    Puede ocurrir, que en ocasiones no sea necesario recurrir a un dialogo profundo o que requiera de preguntas profundas, ya que puede ser que el objetivo del cliente simplemente sea que lo escuchen.

    Esta circunstancia, no quiere decir, que el proceso sea poco productivo o insignificante, ya que para que en este caso el cliente está demandando otra de las competencias básicas, como son la escucha activa, la confidencialidad (ética) o la confianza.

    En cualquier caso, lo relevante  e importante en cualquier sesión de coaching es que se respeten los diferentes “pasos” del proceso.

    Si bien, como apuntábamos anteriormente el protagonista en el proceso es el cliente, y la responsabilidad sobre su proceso es suya, el coach tiene la “obligación” de asegurar un acompañamiento de calidad, sincero y respetuoso con lo que este demanda.

    La metodología que subyace a  este proceso que anteriormente hemos descrito forma parte de una teoría científica acerca de cómo interpretamos la realidad. La cuántica que se utiliza y fundamenta el modelo teórico y práctica de la ciencia en la actualidad, nos sirve como referente para elaborar un marco metodológico que combina la observación interna (lo que uno piensa, siente o ve),  y  la experiencia en el contexto. De este modo, la persona fabrica su propia realidad en función a cómo procesa sus experiencias, a través de sus emociones.

    Este engranaje cognitivo, emocional y conductual puede verse reflejado de manera visual de la siguiente forma:

    El tipo de metodología también se pone en práctica en los talleres enfocados al trabajo con ejecutivos, este ha de contextualizarse dentro de un proceso de liderazgo de equipos. El Liderazgo servicial es la competencia más  generosa de todas, ya que los aprendizajes que en estos cursos se viven tienen como finalidad la gestión de equipos de alto rendimiento, y que por tanto,  los beneficios irían destinados  al equipo.

    Sin embargo, se observa que a lo largo del proceso el cambio de observador que se produce en el líder de dichos equipos, conlleva beneficios y aprendizajes propios, más allá de la mera gestión de los mismos.

    Esta consecuencia se consigue en gran parte, a través de dicho cambio de perspectiva, de rol y de conciencia que adquiere el líder. Todo ello a través de un trabajo de responsabilidad  que la persona adquiere mediante la interiorización de las diferentes dinámicas llevadas a cabo.

    Hablamos de un tipo de metodología completamente práctica, en la que el alumno tiene un papel activo, autónomo y estratégico. Ya que,  a través del  aprendizaje  experimental, los contenidos teóricos son puestos en papel, pero vividos en persona mediante   las diferentes  dinámicas  de grupo.

    La metodología que se plantea en este curso, mantiene la esencia de la escuela común a todos los programas que en esta se llevan a cabo. Por tanto, elementos como el papel activo del alumnado, los aprendizajes prácticos, la experiencia vivencial, o la interiorización de los aprendizajes a través  una metodología basa en la conexión entre observación interna (lo que pensamos y sentimos) y como esto interviene en el contexto. Son algunas de las características que se dan tanto en este curso, así como en el modo de proceder de la escuela en general.

    El modo en que se consigue esa toma de conciencia sobre la situación real  parte  del papel activo y estratégico que adquiere el alumnado, ya que al aula se convierte en un espacio en el que  poder llevar a cabo un aprendizaje intencional incidental  en el que se recrean   situaciones  reales, significativas, y cotidianas  para  los alumnos en la empresa.

    La toma de conciencia, no sólo se consigue  a través de dicha recreación, sino que  trasciende a la esfera personal, es decir, como vive, y siente la persona dichas situaciones, su repercusión con los otros y consigo mismo.

    En  la mayoría de las ocasiones, y como consecuencia del carácter grupal del curso, esta toma de conciencia se produce a nivel grupal generando efectos globales aplicados a aprendizajes individuales. La aplicación de esta teoría cuántica a la toma de conciencia grupal.

    Que  transmite la metodología:

    • Intuyendo necesidades
    • Despertando emociones
    • Potenciando la comunicación
    • Generando entendimiento
    • Sintiendo aprendizajes
    • Descubriendo personas
    • Creando cambios.
    • Evolucionando realidades
    • Provocando experiencias

     

     

     

     

     

     

     

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